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¡EXIT! - AUTOPRESENTACIÓN PROGRAMÁTICA

El capitalismo no venció, sólo quedó como un residuo. Para que la crítica radical vuelva a ser de nuevo eficaz en el plano social, la fuerza de la negación ha de ser puesta en libertad de forma nueva. ¡EXIT! no es sólo una revista, es además un nexo entre gente que hace suya esta tarea de la reformulación de la crítica radical. Queremos agudizar, no embotar. La propia crisis de la situación general está agudizándose. Por eso una nueva valoración de la historia se ha hecho necesaria.

El socialismo real no fue una alternativa histórica al capitalismo, sino un sistema de "modernización recuperadora" en la periferia del mercado mundial. Su fracaso no debe ser enfocado como el fin de la historia, sino como el inicio de una crisis mundial de los fundamentos comunes de todos los sistemas sociales modernos. En la tercera revolución industrial, las fuerzas productivas exceden a la capacidad de absorción de la "valorización del valor". La producción de mercancías como tal llega a su límite absoluto; el propio trabajo se está volviendo obsoleto; la reproducción social a través de ingresos monetarios se está volviendo imposible para cada vez más seres humanos; la destrucción de las bases naturales de la vida, por la lógica funcional de la organización empresarial, está alcanzando una dimensión crítica. La historia de la modernización llega a su fin catastrófico; por eso, el mundo del moderno sistema productor de mercancías debe ser superado. De un día para otro se vuelve más evidente que la acumulación de valor, sea cual fuere su forma, representa un fin en sí mismo irracional.

Pero con ello, también caduca la crítica del capitalismo hecha por el marxismo tradicional. La propia izquierda fue parte integrante, y frecuentemente incluso vanguardia, de la modernización bajo forma de mercancía. El movimiento obrero occidental, el socialismo de estado del Este y los movimientos de liberación nacional del Sur se mantuvieron igualmente como rehenes de las categorías del "trabajo abstracto" y del valor como fin en sí mismo, de la mercancía, del dinero, del estado, del derecho, de la democracia y de la nación. Sin embargo, la crisis categorial ahora requiere una crítica categorial (crítica del valor). Están puestos en entredicho la ontología del trabajo heredada del protestantismo y del iluminismo y el positivismo asociado a ella en cuanto a las formas sociales, incluyendo la llamada política. Es preciso extender la crítica radical a la ontología y a la metafísica de la historia de la modernidad, implantadas en el pensamiento reflexivo por la filosofía iluminista. Sin embargo, al contrario de la anti-modernidad burguesa, rechazamos consecuentemente cualquier romanticismo agrario, cualquier invocación a formas de conciencia premodernas y a los lazos sangre. Se trata de la crítica de la necesidad ontológica en su conjunto. No tenemos ninguna galería de antepasados, ni tampoco instancia alguna de referencia histórico-filosófica.

La crítica radical del valor exige una crítica radical del Iluminismo, como la forma de reflexión teórica fundamental del sujeto de la mercancía. Por consiguiente, se trata también de una crítica categorial, en vez de la invocación del sujeto, que siempre contiene en sí la objetivación destructora del mundo y la auto-objetivación del individuo. Este sujeto tiene que ser despojado de su pretensión abstractamente universalista; es un sujeto sustancial y estructuralmente masculino y blanco occidental (MBO). Nuestra crítica del sujeto va más allá de la postmoderna que, por falta de crítica de la forma social (forma de la mercancía), también tiene que fracasar en la crítica del sujeto. Contrariamente al marxismo tradicional, concebimos la relación entre sexos como momento central de la socialización negativa. El moderno sistema productor de mercancías no es un sistema cerrado en sí mismo, a pesar de su totalitarismo, ni consigue abarcar toda la reproducción, en los terrenos socio-económico, socio-psíquico y simbólico-cultural. En el curso del proceso de modernización, los momentos que no podían ser abarcados por la forma del valor o de la mercancía fueron disociados de las relaciones sociales oficiales y estructuralmente connotados como femeninos. La relación de valor es siempre al mismo tiempo una relación de disociación, por lo que una crítica categorial del valor sólo es posible como crítica categorial de la disociación. La disociación sexualmente definida no es un "ámbito" subordinado, ni lo "completamente diferente", sino que penetra la totalidad de la reproducción en todos los planos.

El trabajo/valor abstracto y la disociación constituyen una totalidad negativa, quebrantada en sí misma. Por ello, tampoco los momentos disociados pueden ser positivados, ni malentendidos como puntos de partida para una superación de la forma de la mercancía; antes deben ser abolidos como tales, juntamente con la referida forma. La disociación debe ser tomada como categoría de la totalidad. Aquí está la piedra de toque de la nueva teoría crítica. La crítica radical del sujeto, como crítica de la disociación, significa un rechazo, no solo del pensamiento iluminista, sino también del concepto hegeliano de la totalidad dueña de sí misma. Cualquier intento de reducir el concepto de disociación a un simple momento entre otros, por debajo del concepto de totalidad de la sociedad de la mercancía, significa caer de nuevo en el objetivismo hegeliano y con ello en la metafísica del MBO.

Para ¡EXIT! la elaboración teórica en el sentido de la crítica del valor-disociación, no se hace en una torre de marfil, ni como fin en sí misma, ni como auto-afirmación de la teoría disociada. Práctica teórica significa interrelación, sin querer establecer una tradicional relación teoría-práctica en el sentido de la forma política. Así como el concepto teórico de una totalidad negativa en sí misma quebrantada, tiene que ser él mismo negativo y quebrantado en sí mismo, también la correspondiente elaboración teórica no puede, en un gesto de falsa inmediatez, ser reducida a un banal libro de instrucciones, en el sentido de la pregunta "¿Qué hacer?" proveniente del leninismo fosilizado. Se trata de una relación de tensión, que tiene que ser aguantada , entre la teoría crítica del valor-disociación y el movimiento social, contra los desafueros de la administración de crisis. La nueva teoría crítica no puede sacarse de la chistera la resistencia social necesaria, ni darle instrucciones; sin embargo, tampoco puede ponerse a olisquear la cola del movimiento. Después de Auschwitz, la praxis teórica ya no es posible sin una crítica ideológica consecuente, incluso de los movimientos sociales; y centrándose fundamentalmente en la crítica a los modelos racistas y antisemitas. La crítica de la forma del sujeto MBO, transversal a las clases, excluye cualquier esquema jerárquico tradicional. El capitalismo no está allí fuera, no es el proyecto de la política y de la gestión empresarial, sino de la relación general de todos los sujetos de la mercancía, incluyendo la fuerza de trabajo, los precarizados y todos los portadores y las portadoras de la relación de disociación, para consigo mismos, para con l@s otr@s y para con la base natural.

Precisamente para poder superarse a sí misma y llegar a quedarse ella misma sin objeto, la nueva teoría crítica tiene que mantenerse a distancia de los acontecimientos y de la falsa inmediatez de meros estados de ánimo. Por eso ¡EXIT! rechaza decididamente cualquier kitsch de consternación y cualquier filosofía de pacotilla de un cotidiano ideologizado. En este sentido, el grupo ¡EXIT!, más allá de editar la revista teórica homónima, organiza regularmente seminarios y mantiene una página web (www.exit-online.org), donde están documentados ensayos teóricos viejos y nuevos, tal como textos periodísticos de motivación crítica del valor-disociación. Concebimos nuestro proyecto como un proceso de discusión y de elaboración teórica, en todo momento abierto a intervenciones, pero que excluye una convivencia arbitraria sin discusión crítica entre posiciones inconexas y exige un compromiso intelectual. La libertad formal de la esfera de la circulación es lo contrario de la emancipación.

¡EXIT! es el resultado de una historia de elaboración teórica caracterizada por rupturas de contenido y personales. De otro modo no era ni es posible una salida de la inmanencia categorial de la izquierda. Somos suficientemente inmodestos para juntar la admisión de diferencias y de cuestiones abiertas a la pretensión de definición. ¡EXIT! no se ve como la tradicional vanguardia de un sujeto social objetivado, sino como la más avanzada instancia de la crítica radical de la dominante relación de valor-disociación, que se extiende a todos los sujetos.

Diciembre 2004

 

Original en alemán: EXIT! - EINE PROGRAMMATISCHE SELBSTDARSTELLUNG

Traducción al portugués de L.N., revisada por B.A

Traducción al español: contracorriente, revisada por Reinhart Pablo Esch




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